Gobierno atribuye escasez de combustible a “mafias”, abusos de transportistas y bloqueos
Una fila de camiones que aguardaban por combustible en Cochabamba. Foto. Archivo
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, señaló que el desabastecimiento no depende únicamente de la distribución de YPFB. Mientras las autoridades prometen una pronta normalización, los transportistas denuncian pérdidas millonarias y filas interminables en las estaciones de servicio.
El panorama del suministro de combustibles en Bolivia sigue bajo tensión. Este lunes, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, salió al paso de las críticas y afirmó que el desabastecimiento actual no responde exclusivamente a fallas operativas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Según la autoridad, el problema radica también en la injerencia de “mafias” que desvían el carburante para fines ilícitos y en el aprovechamiento de algunos choferes que cargan combustible de forma reiterada durante el día.
Zamora explicó que la logística aún intenta recuperarse de los efectos derivados de los más de 50 días de bloqueos que paralizaron al país recientemente. Ante este escenario, el Gobierno ha articulado un trabajo conjunto con los Ministerios de Economía e Hidrocarburos, además de YPFB, para frenar las prácticas irregulares.
“Hay personas que están haciendo negocio y el combustible no está llegando a donde tiene que llegar. El combustible que debería ir a los ciudadanos se está yendo a otros lados”, aseveró el Ministro.
Sobre la situación actual, el titular de YPFB, Sebastián Daroca, informó que en varias ciudades el abastecimiento ya ha comenzado a regularizarse y se espera una estabilización total en los próximos días. Asimismo, el Gobierno anunció que se reunirá con el transporte para tratar la crisis y avanzar en el cambio de matriz energética, promoviendo la migración de vehículos a Gas Natural Vehicular (GNV) mediante la instalación de nuevos cilindros.
La crisis desde la visión del transportista
Mientras las autoridades hablan de normalización, en las calles la realidad es otra. Los transportistas de carga pesada reportan jornadas enteras retenidos en las estaciones de servicio, donde se ven obligados a pernoctar para no perder su lugar en la fila.
Muchos conductores afirman que su productividad se ha desplomado. “Hacíamos dos viajes al mes, ahora no hacemos ni uno. Son al menos 15 días de perjuicio para quienes cubrimos rutas internacionales hacia Chile”, relató uno de los afectados.
Los choferes denuncian que deben cuidar sus camiones día y noche, lo que impide que puedan realizar sus tareas con normalidad o retornar a sus hogares.
