La profecía de Remberto: “Mi cabeza tiene precio. Ofrecieron 60 mil dólares”
. Remberto López, el recluso que fue asesinado en Palmasola.
“Dicen que me van a matar. Ofrecieron 60 mil dólares por mi cabeza. Cuídense por favor”, con esa premonición sombría, Remberto López se despidió de sus familiares desde el penal de Palmasola. El vaticinio se cumplió: Remberto fue asesinado a tiros en el baño del PC-7, ayer.
El crimen fue ejecutado con disparos de un arma fuego calibre nueve milímetros, uno de los proyectiles impactó en la sien y otro en el pómulo del recluso. No fue un ajuste de cuentas fortuito.
Ayer, el fiscal Luis Alberto Hurtado confirmó que los dos reclusos brasileños implicados, presuntos miembros del Comando Vermelho, confesaron haber accionado por “encargo”.
Muertes
La muerte de Remberto, el 26 de noviembre, extiende una estela de violencia que ya había cobrado la vida de su hermano, Nabor López, asesinado también a tiros en la cárcel de Chonchocoro en enero de este año. La recurrencia de muertes por arma de fuego dentro de los penales de máxima seguridad es un hecho que clama por una explicación.
Remberto había sido trasladado a Palmasola el 15 de noviembre bajo la figura de detención preventiva, señalado como el “autor intelectual” del asesinato del juez Wilber Marcial Cruz Arancibia. El móvil de la muerte del juez es tan turbio como el del recluso: Remberto grabó un video negando su participación en el crimen del magistrado, apuntando a “gente del Trópico” supuestamente ligada al narcotráfico.
El misterio del encargo
El gatillero fue identificado como Caiqui Lima Silva, de 27 años, un recluso brasileño con un historial escalofriante que incluye un asesinato previo en la cárcel de Potosí. Su cómplice, Oscar Junior Terra Días, también brasileño y procesado por homicidio, es señalado por supuestamente facilitar el arma. La conexión entre ambos se remonta a una fuga de la cárcel de Tarija en 2019.
