Choferes al Gobierno: “Digan la verdad”; Crece el malestar por la falta de diésel y GLP

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Las filas por diésel y Gas Licuado de Petróleo (GLP).

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Las filas en las estaciones de servicio no cesan y el desabastecimiento golpea a sectores productivos, al transporte público y a la economía familiar. Mientras el Gobierno pide paciencia, los transportistas exigen respuestas concretas.

La incertidumbre se ha instalado en las calles de Bolivia. A pesar de que los bloqueos de caminos que afectaron el suministro de combustible hace semanas atrás han sido levantados, la normalidad en el abastecimiento de diésel, gasolina y Gas Licuado de Petróleo (GLP) sigue siendo una promesa incumplida.

Desde hace 48 horas, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no ha emitido ningún pronunciamiento oficial sobre cuándo se subsanará el problema. Las constantes promesas incumplidas por parte del Gobierno generan molestia en diversos sectores, especialmente en el transporte y en la producción agrícola.

El transporte, al límite

El sector transporte es uno de los más golpeados. Según reportes desde los departamentos de Santa Cruz y de La Paz, las flotas operan con menos del 50% de sus unidades, debido a que el resto debe permanecer días enteros en surtidores esperando combustible.

“Estamos comprando diésel de otros lados, un poco más caro, para garantizar las salidas. A veces compramos el litro entre Bs 15 y 18”, denunció un chofer a UniteL.

Ante este panorama, el ejecutivo de la Confederación Nacional de Transportistas, Lucio Gómez, lanzó un ultimátum de 48 horas al Gobierno. “Digan la verdad, señor ministro… ¿Qué falta? ¿Falta plata? ¿Falta responsabilidad?”, cuestionó el dirigente, advirtiendo que el sector no tolerará más esperas “esclavizantes” en las estaciones.

El calvario por el GLP

En Santa Cruz, centenares de familias han reportado la falta de Gas Licuado de Petróleo (GLP). Incluso, muchos recorren largas distancias en busca de una garrafa y se topan con tiendas cerradas o ventas limitadas.

La Cámara de Distribuidores advirtió que la cadena de suministro está al borde del colapso por la falta de cilindros aptos y cupos restringidos en las plantas de llenado.

En la zona sur de Santa Cruz, algunas distribuidoras limitan la venta a solo dos garrafas por persona para intentar frenar la alta demanda, mientras los vecinos denuncian que en los barrios el precio del GLP supera los Bs 25.

Sectores productivos en riesgo

La escasez también amenaza la seguridad alimentaria y la economía. En Fernández Alonso (Santa Cruz), el alcalde Eliezer Arellano alertó que la falta de combustible coincide con el inicio de la cosecha de caña y la siembra de invierno de soya.

Por su parte, los productores de cacao en el trópico de Cochabamba advirtieron que la crisis afecta la recolección y las exportaciones a mercados clave como Holanda, Italia y Chile.

La postura del Gobierno

Pese a las promesas iniciales del presidente de YPFB, Sebastián Daroca, quien a finales de junio estimaba la normalización en la venta de combustible en menos de una semana, las largas filas continúan.

El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, evitó comprometerse con fechas exactas: “No le puedo dar una fecha exacta porque no me gusta especular, no tengo una ‘bola de cristal’”, declaró recientemente en Santa Cruz.

A este escenario se suma la preocupación por la caída en las reservas de gas natural. Analistas como Álvaro Ríos y Carlos Delius han advertido que, de no mediar cambios estructurales y nuevas inversiones, Bolivia corre el riesgo de convertirse en un importador neto de gas en un plazo de tres años.

Por su parte, YPFB justificó los problemas de GLP aduciendo un incremento en la demanda por la temporada de invierno y anunció la implementación de un “plan de contingencia” para cubrir el mercado nacional.

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