Rodrigo Paz defiende su “diplomacia pragmática” al cumplir su primer año de gobierno
El presidente Rodrigo Paz se mira en el espejo.
Por CRÓNICA
Al cumplir su primer año de mandato al frente de Bolivia, el presidente Rodrigo Paz defendió la necesidad de romper con 20 años de aislamiento internacional mediante una política exterior pragmática basada en el sentido común y el fortalecimiento de la democracia.
“Yo me siento con Trump y mañana me siento con un gran amigo como es Lula. La ideología no da de comer”, afirmó Paz en entrevista con EFE durante su participación en la XXX Cumbre Iberoamericana en Madrid, España.
Giro internacional y relaciones bilaterales
El mandatario remarcó que Bolivia respeta las decisiones soberanas de las naciones amigas y busca construir alianzas sin distinciones ideológicas, fijando como única línea roja que exista democracia.
Paz confía en que el reciente cambio político en el Congreso de EE. UU. no alterará la cooperación bilateral contra el crimen organizado y la seguridad regional.
Asimismo, resaltó el acercamiento con el presidente de Chile, José Antonio Kast, tras la histórica visita oficial a La Paz en octubre, la primera de un mandatario chileno en 71 años, orientada a un desarrollo conjunto sin renunciar a la demanda marítima boliviana.
Ordenar la casa
Paz resumió los primeros doce meses de su administración como un esfuerzo concentrado en reorganizar las instituciones, la economía y la seguridad pública.
El presidente hizo hincapié en el combate contra las redes transnacionales del narcotráfico a través de iniciativas como el “Escudo de las Américas” y aludió a los recientes procesos judiciales que involucran a altas autoridades del sistema de justicia, entre ellos la destitución del exfiscal general Roger Mariaca y las investigaciones sobre el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Rómer Saucedo.
Reformas económicas y respuesta a los conflictos
En materia económica, el Ejecutivo boliviano ha hecho frente a la escasez de divisas y desabastecimiento de carburantes mediante la adopción de un régimen de cambio flexible, un acuerdo con el FMI y la reducción gradual de los subsidios a los combustibles.
A pesar del impacto de las protestas de mayo y junio, cuyos 53 días de bloqueos viales generaron pérdidas superiores a 3.000 millones de dólares, la administración avanza en la presentación de nuevas normas legislativas, incluida una ley de inversiones mineras orientada a captar capitales extranjeros y apalancar la diversificación productiva.
