Perú: Keiko Fujimori lidera el cómputo de votos al 91% del escrutinio
La candidata derechista Keiko Fujimori (Fuerza Popular). Foto: RRSS
Con el 50,38% de los votos para la candidata de Fuerza Popular y el 49,06% para Roberto Sánchez, el escrutinio entra en su fase más crítica. Las proyecciones privadas anticipan un posible vuelco a favor de la izquierda.
Un final de infarto y con pronóstico reservado. El escrutinio de la segunda vuelta presidencial en Perú mantiene en vilo al país. Hasta las 06:00 horas de este lunes, con el 91% de las actas procesadas, la candidata derechista Keiko Fujimori (Fuerza Popular) obtiene el 50,38% de los votos válidos (8.662.804 votos), frente al 49,06% del izquierdista Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), quien registra 8.532.177 votos.
A pesar de la leve ventaja inicial de Fujimori, la distancia entre ambos se ha reducido a niveles mínimos. Dos proyecciones de conteo rápido publicadas la noche del domingo por las encuestadoras Ipsos (que da un 50,3% a Sánchez frente a un 49,7% a Fujimori) y Datum (50,14% para Sánchez y 49,86% para Fujimori) vaticinan que el líder de izquierda podría adelantar a la fujimorista en el tramo final del conteo.
La explicación de esta tendencia radica en la geografía del voto: los primeros resultados oficiales procesados corresponden a Lima y las principales ciudades, bastiones de Fujimori. En cambio, el voto de las zonas rurales e interiores, donde Sánchez concentra su mayor respaldo, suele ser el último en contabilizarse.
Dos modelos contrapuestos para un país polarizado
Este balotaje representa el cuarto intento de Keiko Fujimori (51 años) por llegar al Palacio de Gobierno, tras haber perdido las elecciones de 2016 y 2021 por apenas 40.000 votos.
La administradora ha basado su campaña en la promesa de “orden y prosperidad”, defendiendo el modelo neoliberal, la propiedad privada y una estrategia de “mano dura” contra la delincuencia que emula la gestión de su padre, el expresidente Alberto Fujimori.
Por su parte, Roberto Sánchez (57 años), congresista, exministro y heredero político del encarcelado exmandatario Pedro Castillo, esperó los resultados a boca de urna a las afueras del penal donde está recluido su mentor, a quien prometió indultar.
Con su característico sombrero, Sánchez moderó su discurso de “cambio radical” hacia el final de la campaña, prometiendo respeto a la independencia del Banco Central y alianzas con la inversión privada, mientras enfoca su fuerza en el apoyo del campo empobrecido.
Los desafíos del próximo presidente (2026-2031)
Quien resulte ganador asumirá las riendas del país el próximo 28 de julio, sucediendo al mandatario interino José María Balcázar, y se enfrentará a un panorama complejo:
Inestabilidad política crónica: Más de 27 millones de peruanos acudieron a las urnas con el desgaste de haber tenido ocho presidentes en los últimos diez años, producto de constantes destituciones parlamentarias. Ninguno de los dos candidatos actuales tendrá mayoría en el Congreso, lo que obligará a tejer alianzas inmediatas.
Crisis de seguridad: La mayor preocupación ciudadana es la criminalidad. Las denuncias por extorsión se multiplicaron por nueve en los últimos cinco años, y los homicidios en Lima se triplicaron entre 2020 y 2025.
Economía informal: Aunque el país goza de estabilidad macroeconómica (crecimiento del PIB del 3,4% y baja inflación), 7 de cada 10 trabajadores peruanos operan en la informalidad.
A diferencia de la caótica primera vuelta de abril, marcada por fallos técnicos y denuncias de fraude, la jornada electoral de este domingo transcurrió sin mayores incidentes. Perú define su futuro en las próximas horas voto a voto.
