Día 47 de bloqueos: el país se asfixia y miles de transportistas viven una crisis humanitaria
El transporte pesado en puertas de la Gobernación de Cochabamba, exigen que se levanten los bloqueos.
La medida de presión, que exige la renuncia del presidente Rodrigo Paz, mantiene 50 puntos de bloqueo en cinco departamentos.
Bolivia amaneció este martes con un panorama desalentador en sus carreteras. A 47 días del inicio de las movilizaciones, la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) reporta 50 puntos de bloqueo que mantienen aisladas a diversas regiones del país.
El conflicto, liderado por sectores campesinos y afines a la Central Obrera Boliviana (COB), exige la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien cumplió recientemente siete meses en el cargo.
El mapa del conflicto
La Paz se mantiene como el epicentro de la tensión con 19 rutas obstaculizadas, seguida muy de cerca por Cochabamba con 17. En Oruro, los puntos de bloqueo suman ocho, mientras que en Potosí se registran cinco. En Santa Cruz, la ruta hacia Beni continúa cerrada a la altura de San Julián.
Las consecuencias de este bloqueo prolongado han golpeado severamente la economía y el bienestar ciudadano, exacerbando el desabastecimiento de alimentos, combustible y medicamentos, especialmente en los departamentos de La Paz y El Alto. A la fecha, las pérdidas económicas se estiman en 2.500 millones de dólares.
“Estamos secuestrados”: la tragedia en las carreteras
Más de 5.000 transportistas de carga pesada permanecen varados desde hace un mes y medio. Uno de los puntos más críticos es Sayari, en la vía que conecta Cochabamba con Oruro, donde las condiciones climáticas (temperaturas bajo cero y gran altitud) han convertido la espera en una lucha por la supervivencia.
Ante el agravamiento de la situación, los transportistas realizaron este lunes una caravana de protesta en Cochabamba, exigiendo al Gobierno acciones inmediatas para liberar las rutas y rescatar a sus colegas. Oscar López, director ejecutivo de la Cámara de Transporte de Cochabamba, denunció que el sector no solo enfrenta la imposibilidad de trabajar, sino también multas acumuladas por retrasos en las entregas de mercadería.
Por su parte, la Defensoría del Pueblo, la Cruz Roja y la institución católica Cáritas han iniciado una caravana de ayuda humanitaria para llevar suministros básicos a unos 600 conductores atrapados en el altiplano.
